Ayuntamiento de Castellón
El centro de la ciudad
Pasado y presente del palacio
El antiguo Palacio de la Vila se encontraba muy cerca de la ubicación actual, pero el mal estado del edificio aconsejó levantar una nueva sede. En agosto de 1687 se encargaron las trazas al maestro Gil Torralba, aunque el proyecto quedó detenido hasta 1689, año en que se colocó la primera piedra y se confiaron las obras a los maestros Melchor Serrano, Alcázar, Claret y José Serrano. Ante el riesgo de derrumbe del viejo palacio, el traslado definitivo se realizó en febrero de 1716, cuando el nuevo edificio aún no estaba completamente acabado. Una vez inaugurado, su interior fue terminándose y enriqueciéndose de manera progresiva.
A lo largo del tiempo el palacio ha experimentado diversas ampliaciones y reformas. Entre las más destacadas figuran la construcción de la capilla de las prisiones y las propias dependencias carcelarias, concluidas en 1806, así como la profunda renovación del Salón de Sesiones, cuyo techo se decoró con una pintura alegórica a la ciudad de Castelló. En 1916, el arquitecto municipal Francesc Tomàs Traver impulsó una intervención que transformó por completo la fachada principal: se sustituyeron las antiguas rejas de hierro de los balcones por balaustradas de piedra artificial y el balcón corrido del piso noble se dividió en tres. También desapareció el arranque de las torres de los ángulos, que quedaron reducidas a un solo cuerpo rematado con molduras, pináculos y pirámides.
Tras la Guerra Civil se volvió a intervenir en las fachadas laterales y en la principal. En esta etapa se eliminaron definitivamente las dos torres originales y el antepecho, que fue reemplazado por una balaustrada; se retiraron canalones y balcones de piedra, sustituidos estos últimos por otros de fundición. Las últimas grandes reformas datan de 1951-1953 y de 1969, dirigidas por el arquitecto Manuel Romaní Miquel.
En el centro histórico
Arquitectura
Arquitectónicamente, se trata de un edificio exento, de volumetría paralelipédica, estructurado en tres niveles claramente diferenciados en altura por marcadas cornisas.
La planta baja se abre mediante un pórtico con cinco arcos de medio punto moldurados, alternados con pilastras de capiteles toscanos, que continúa con un arco más en cada uno de los laterales del edificio. En la planta principal se mantiene la organización vertical por medio de pilastras corintias con entablamento liso. Destacan tres balcones -siendo el central corrido- y un total de cinco vanos rematados por frontones triangulares partidos por un motivo piramidal, alternados con frontones semicirculares decorados con veneras, todo ello separado por pilastras con capiteles compuestos.
El tercer nivel, de menor altura, se separa del anterior mediante una cornisa volada y continúa el ritmo de pilastras corintias con entablamento. Cinco balcones más sencillos y de menor tamaño se abren hacia la Plaza Mayor, flanqueados por dobles pilastras en los extremos y simples en el resto. Un antepecho balaustrado recorre la parte superior y cierra el conjunto, otorgando al edificio su imagen actual y reconocible en el corazón histórico de Castelló.

